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Uso tradicional. Esta preparación forma parte de la sabiduría popular y se comparte con fines informativos y culinarios. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si tenés una condición de salud, estás embarazada, das de mamar o tomás medicamentos, consultá a un profesional antes de usarla.

Cocina medicinal Tradición popular Fácil

Agua de flor de Jamaica natural

Esa agua bien roja y refrescante que no necesita azúcar para enamorarte. Fresca, ácida en su punto y perfecta para bajarle al calor del día.

Preparación
5 min
Cocción
10 min
Total
15 min
🌿

Preparación

  1. 1

    Enjuagá la flor de Jamaica en un colador con agua fría para quitarle el polvo y cualquier basurita. Escurrila bien.

  2. 2

    Poné las 8 tazas de agua a fuego alto hasta que rompa el hervor. Agregá la flor de Jamaica y bajá el fuego.

  3. 3

    Dejá que hierva suave para que la flor suelte todo su color y sabor. Vas a ver cómo el agua se pone bien roja.

  4. 4

    Apagá el fuego y dejá reposar tapado hasta que se entibie. Entre más repose, más intenso queda el sabor.

  5. 5

    Colá la flor y pasá el concentrado a una jarra. Agregá las 2 tazas de agua fría para suavizar la acidez y probá.

  6. 6

    Metela al refri y servila bien helada con bastante hielo. Si querés, echale una cascarita de limón para el aroma.

🌿 Sustituciones chapinas

  • Agua fría para cortar el concentrado → Más hielo al servir

    Si la preferís más concentrada, en lugar de agregar agua serví el concentrado directo sobre harto hielo; al derretirse la rebaja solita.

💡 Notas de la chef

El agua de Jamaica es de las aguas frescas más queridas en Guate, y servida sin azúcar es ligera y bien refrescante para el calorón del día. En la tradición popular se toma como bebida que acompaña el bienestar y refresca. Si la querés con dulce, endulzala al gusto al final, pero recordá que esto es informativo y no sustituye consejo médico.

El agua de Jamaica es esa bebida de color rojo encendido que medio mundo en Guate reconoce de una. Lo lindo es que la flor seca suelta tremendo sabor solita, así que ni falta hace el azúcar para disfrutarla bien fresca y ácida en su punto. Prepará una buena jarra, metela al refri y tenela lista para cuando pegue el calor. Servida bien helada, es de esas aguas que refrescan y reconfortan apenas le das el primer trago.

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