Caldo de pollo
El caldo que cura todo: agripamientos, malas energías y crudas. Caldo limpio con verduras grandes y mucho sabor.
Preparación
- 1
Lavá bien las piezas de pollo. Recortá grasa visible.
- 2
En olla grande, poné las piezas con agua fría. Llevá a hervor a fuego alto.
- 3
Retirá la espuma con espumadera durante unos minutos. Esto deja el caldo claro.
- 4
Agregá cebolla, ajo, laurel, pimienta, parte del cilantro, hierba buena, chile pimiento y cebollines.
- 5
Bajá fuego a medio. Tapá y cociná hasta que el pollo esté tierno pero firme.
- 6
Sacá cebolla, ajo, hierbas y chile pimiento. Desechalos. Agregá la sal y probá.
- 7
Agregá papas, zanahorias y elotes.
- 8
Agregá güisquiles.
- 9
Agregá ejotes y calabacita.
- 10
Cinco minutos antes de servir, agregá hierba buena y cilantro frescos picados.
- 11
Servir en plato hondo con pieza de pollo en el centro y verduras alrededor.
- 12
Acompañar con arroz, limones, cilantro picado, cebolla cruda y tortillas.
💡 Notas de la chef
Usá pollo de granja en vez de industrial para más sabor. Este caldo es la base perfecta para arroces, sopas o cuando alguien está agripado. Si lo guardás, no lo cuelés — dejá verduras y carne en el caldo para que sigan dando sabor.
El caldo de pollo es el remedio chapín universal. Para agripamientos, para resfríos, para crudas, para cuando alguien está triste. “Tomáte un caldito de pollo” es nuestra forma de decir “te quiero”.
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